viernes, 31 de octubre de 2014

Desgraciado aquel que no haya amado  más que cuerpos, formas y apariencias!
La muerte se lo arrebatará todo.
 Amad las almas ¡y las volveréis a encontrar!

Victo Hugo, Los miserables.

¿Habrá mayor dolor que ver partir a un ser querido?
 Las lágrimas vierten desde un rio interior  convertidas sus aguas en mar, en cascada, en catarata. Aguas salobres, salivadas.
 Nada quema tanto como la salina del dolor.
 Amarga salmuera que escuece y sana.
 Sonido apagado y  ruidosos silencio. 
Y como remedio de lo irremediable, el llanto.
Llorar, desaguar del dolor para no ahogarse tanto,
ahogarse en lágrimas para salvarnos de ellas.
Y del  adios revelado en obediente rebelde.
 Nada más decorazonador que desnudarse la esperanza  en la intemperie de la impotencia.
La dulzura acidulada, el afecto en desgobierno y la casa descasada.
Y sin esperanza en espera, amanecerán astros clareando tiempos,
 tiempo y tiempo después.
Espera danzada de dolor.
 Espera y danza.

domingo, 26 de octubre de 2014

Desvincular no es desapego

Desvincularse de los afectos será siempre una prueba difícil. El momento de diferenciarse uno de otro. El tiempo de templar todo ese ideario de vida para llevarlo a la práctica; dar libertad a quien libertad te pide, tal vez, para trillar caminos poco seguros y en cualquier caso lejanos; cancelar compromisos antes de hora a fin de facilitar el vuelo sin lastres por más que duela. Queda la esperanza de un reencuentro, una puerta entreabierta, por si necesitan volver  y las cerraduras estan veladas...
Permanecer o quedarse es una prueba de amor. ¿No lo será también dejar marchar...?

sábado, 2 de agosto de 2014

Guardo, aguardo.

Guardo para ti un poco de la piel niña que aún se sonroja.
Guardo de ti todas las mariposas, que conviven
como abejas, en la colmena de mi vientre.
Esperan esperanzadas que azul  y  amarillo 
se derramen en hierba verde.

Guardo por ti a quien nunca deje de ser para ser contigo.
Aguardo el vello se eriza y el abrazo que danza,
y te guardo para ti un poquito del tiempo que me aguarda.

viernes, 1 de agosto de 2014

Clara, imprescindible Clara.

Clara sonreía todos los días desde que respiró por primera vez naciendo nada más comenzaba la decada de los setenta. En cuarenta y cuatro años no dejó un solo día de hacerlo. Más de un millón seiscientas mil sonrisas que limpiaban el aire por donde transitaba.
Clara trajo al mundo a dos hijas que la vieron sonreir durante quince y doce años. Y Antonio pudo disfrutar de su alegria y sus ojos casi treinta años que se han convertido en el vuelo leve de una pluma que pesa como el plomo.
A veces la vida trae a nuestra vida esos seres maravillosos que no pueden morir porque son eternos y sin embargo nosotros morimos un poco cuando no están y su eternidad ya no acompaña la nuestra. ¿Qué sería de quienes respiramos a su lado si su presencia física no nos hubiera acompañado? No solo la echarán de menos  hasta el dolor y hasta que ese dolor convierta el duelo en recuerdo, también  echaran de menos a quienes eran cuando ella sonreía, cuando su presencia los abrazaba.
 Esa obstinación pacífica que es la paciencia pondrá orden en su amar amargo de hoy  y lo transformará en  recuerdo cálido y dulce. Mientras tanto, la rabia y el mundo andaran parados en alguna hora, en alguna frase, en algún rincón.
Vivimos, estamos vivos en esta vida brevemente inmortal  y eterna.

Un día vendrá en que desearas haber sido la más dulce de las criaturas, la más compresiva, la más luchadora, la mejor dispuesta, la más disponible, la que  amó, la que se dejo amar, la que como Clara siempre supo que saber recibir es dar.

jueves, 3 de julio de 2014

Cuca de Racha

Martina esperaba en el andeanaje la llegada de Cuca. Desde los tiempos sinmemoriables Cuca preparaba su visita para desintoxicarse de las sulfuriosas y radiopasistas aguas de la charca del barrizo de su lugar de crecimiento. Desde las ondas bobinadas del aire recogieron las emisoras noticias sobre  de Mercuerio de Almacén y retomando la antigona amistad con Martina se puso en marcha colgada de la pata plumosa del pavión de mercancia; uno de los lugares del  cubicuelo más reconocido y publicitado por sus propiedades termometrales. En temuporada alta, el arroyo subía como marea marinada y en invierno caía en hielo picado perforando el lecho (techo de las antípodas) hacia el fondo terrestre para alcanzar el lugar que algunos llamaban  de  Farh en Heit,  brujulado al este del Far  oú-est?
Cuca era negra, rápida y con swing. Extendía con frecuencia unas pequeñas alas que la impulsaban en  vuelo ligero siempre que sus patas traseras la impulsaban a mentir. Cuca era especial desde recien ovada.  En su fase de ovofibio algún cortocircuito conectó ramas nervudas de manera caótica y aquel minúsculo cerebro funcionaba por impulsos desorganizados, como relámpagos de  tormenta y que si  bien intuía su comienzo no así su finalidad. A veces todo acaba en la pared de donde colgaba el  rosario de la señora Aurora, que nunca entendió porqué Cuca parecía atravesar el espacio casi sin saludar.

Martina reservo la habitación más óscura, húmeda y pantanosa del colector principal para que Cuca se sintiera como en casa. No hubiera sido necesario que Martina buscará el mejor colector, para su amiga cualquier lugar es su hogar. Sabe adaptarse a distintos ambiente con facilidad.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Ni cuenta llevo ya..

Desde que salía por la puerta del hospital, Maritina caminaba a saltitos y paraba de pronto cerca de algunio de aquellos árboles de  la caminata sombrerana.

-¡Qué raro este doctor?- pensaba para sí.

Aquella tos pertinaz no la abandonaba desde semanas atrás. Escuchaba más su respiración sibilante que su corazón. Y eso es extraño porque el corazón de Maritina es de una batucada rítmica y sonora imposible de no escuchar para ella.

-¿Desde hace cuánto tiempo albergas  tos?- pregunto el doctor y Maritina relato su encuentro con ella en aquella sombra húmeda que la persiguió durante una mañana.

Por la sonrisa del doctor y su forma de mover los bigotex, sospechó que no era grave pero si necesititaba alguna medicina.

-Mira pequeña, si sigues mis consejos no necesitaras un ingreso en la únidad de sintosina. Bastará, querida, que tomes todos los días una cucharada de vitamina C para el alma.

Como Maritina temía que la sustancia medicamentosa viniera por via pinchante aquello la sorprendió más que gratamente y sin tardanza salió veloz a buscar buenas naranjas, mandarinas, limones. Entonces saltaron las dudas que se habian colado en sus bolsillos desde la mesa del doctor. Dudas menudas y verdes, con tres patas de pato con  minúsculas hebras.

_¿Cómo tomar zumos citricos para el alma si el alma no tiene boca? Bueno, no boca que pueda ingerir líquido por muy dulce y sanador que sea...

¡Puedo probar a tomar el sol del amanecer y al atardecer!! Es de color naranja y tal vez el alma no come pero si respira.

Y todos los días dos veces al idem se presenta delante del sol y absorbe la piel su vitamina.

 En esto que las hadas  Madri y Nastra llegan cargadas de hilos incoloros, indoloros e insaboros (y mágiamente sabrosuros) para teñirlos de brillo solar,( su próxima colección está a punto de vapasarella). Conversaron con ella sobre los puesto y lo desnudo, de las lentejuelas, de lo modisto y lo sastrino.
Le aclararon, que el brillo que ellas atrapan en sus hilos, viene de las tramas de vitamina D que el sol derrama, ya que el sol es pura vitamina D(ivina), pero no C.

Menos ignorantizada, la pequeña se dirigió a pasos tosinos hacia la residencia de la abuela.

-Abuela Arraña, dime donde puedo conseguir la vitamina que el doctor me recomendó? No cede la tos y me temo que volver al hospital pueda representar una inyectura que no deseo de ninguna manera.

Y abuela Arraña que ya conocía la mayor parte de las recetinas que el doctor llevaba usando durante siclos, intuyó qué recomendaba este.

-¡Maritina no persigas a C, no corra tu alma tras della, sino atráela y que sea C  quien sepa que la buscas, que le darás cobijo, y de esta manera Tosinax no tendrá espacio ni oxi-genio que malbaratar y se marchará.!
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Y asi, Maritina le susurró a su Alma que deseduciera a  C y en cuanto lo hizo C se puso a perseguir a Alma y cuando Tosi se percató de aquel cuadro se marcho:
C alma, solo C alma para tos (to(do)s.