¡¿Que asoma por delante de tu abrigo, niña? preguntó Claudio a Maritina esta mañana de verano y 40º de fuego en la sombra.
Nada, le contestó la pequeña, metiendo barriga y disimulando su barrigota falsa.
¿como puedes mentir tan descarada, embustera? cualquiera puede ver que revientan los botones del abrigo de piel de petigris y también me contaras que no tienes calor, aunque tu cara parezca un semáforo!!
Pues no tengo calor, bizcondes entrometido, ¿No tuvieras nada que hacer, flores que revisar, niños que asustar, viejas que histeriquear?
No, nada de eso, el dia de hoy es uno de mis dias moscosos y lo voy a dedicar a espiar tus pasitos y tu barriguita falsa y prometo no dejarte en paz hasta que me cuentes la verdad.
¡¡Confia en mi, soy leal, no te incordiaré más si me lo enseñas!!
Maritina ya le conoce lo suficiente para saber que leal no es y le seguira dando barriga todo el dia, pero no quiere su baile zumbónero tras de ella anunciandose por todas las calles.
Abre los botones de su abrigo y le muestra un enorme cojín pintado en colores chillones e imposibles de mirar que dibujan un laberinto enrevesado.
Ya lo has visto, dejame en paz.
Si lo vi, pero no entendi, porque escondes bajo un abrigo esa pintura indescifrable, donde la llevas, adonde vas??
Ella pasó de él y prosiguio caminando. LLevaba escondido su mundo real y se lo habia dejado ver a un moscardon ignorante, que como ella tampoco sabia leer.
El lector de mundos personales quedaba lejos, pero harta de correr sin aliento y sin saber a donde se dirigia, le buscaría sin pausas porque le urgia un traductor de mundos.
sábado, 25 de junio de 2011
jueves, 23 de junio de 2011
-ava entrada
Maritina trata de poner orden en mi vida según sus profundas convicciones sobre la misma pero trata de hacerlo sin contar con-M-ie-go. Levanta las barricadas y durante un buen puñado de días, no me da ni agua.
Me deja rumiar las sensaciones, los miedos, las rabias y hasta el asco, sin dejar que me acerque siquiera una pizca de lejos a la alegría. Como a Cubayti me somete la tirana que és a un bloqueo intenso y sin pudor alguno me golpea tanto cuanto quiere.
La abuela Arraña, sigue tejiendo mientras tanto la tela sedosa que acaba tiñendo con el color de mi humor y se me queja de qué últimamente nos salen las máscaras negras y grises. Ya me disculpo, pq se que es más difícil maquillarlas después y hacerlas parecer bonitas y tejerlas le roba una mancha de materia gris en el cubicuelo es muy difícil de esconder.
La abuela Arraña es republicana reina madre en un castillo de princesas y príncipes, y repleto de ranas, sapos y moscardones bizcondesos que tienen ya sabéis sangre azuleta y creen que los ojos mirando en todas direcciones son una gracia especial recibida por intermedio de sus plegadas reverencias al ministerio de rutas y caminos.
Arraña también fue bizca en su tiempo, y necesitada de lazarilla contrató por su cuenta y su razón a una cuentista del territorio de las Hadas MadriyNastras que le endosaron a Mary Quita, loca, escandalosa hermana de frodita, ciega y con lunares sobre su abrigo carmesin, y que la llevo a visitar todos los pozos de ambiente que encontraron.
Arraña que era bizca pero no tonta ni completamente ciega, con sus ocho pares de ojos dieciseis escandalos por segundo, sufría mucho.
Era una sin duda constante, que la mariquita aprovechaba para pasearla por los precipicios y escacharrarse los bellos pelos de los bigotes. Mary quita, me voy sin ti, le solia decir mirandola con vicciones en las pestañas.
Cuando al paso del tiempo y de los problemas Arraña comenzaba a unir misteriosamente los ojos, pasaron de vigilar las orejitas a vigilar la nariz, si es que nariz tuvieran las arañas y se percató que la tela que tejía pacientemente y la mariquita impertinente le robaba el color y lo enviaba a algún banco fiscal de paraisos robapobres.
Arraña montó en Cólera, su antigua amiga satamontas y fue a pedir explicaciones a las hadas MadriyNastras que se permitían el escape de los colores de su trabajo bajo cuerdas y le dejaban la vida en grises.
Será la última vez que consigáis pintar el mundo con mi trabajo, brujas de cacota, ya os quedáis con vuestra Quita loca y se os ha acabado el chollo con mi rollo de hilo. ¿No os da vergüenza robar y sangrar a una pobre araña de sangre fría?
Del calentón le hirvió la sangre por primera vez y recuperó algunas visiónes coherelentes que alinean bastante bien, aunque perdió los muestrarios del interior que los ha de pedir prestados a los humores de los humanos que los tienen tan variados. El que más prima es el de la astucia, de un negro desalado que ni es chincha ni limona, pero se vende muy bien porque luce donde no hay brillo y es bien recibido entre los sinluces que son casi todos los habitantes de este cubicuelo impar
Me deja rumiar las sensaciones, los miedos, las rabias y hasta el asco, sin dejar que me acerque siquiera una pizca de lejos a la alegría. Como a Cubayti me somete la tirana que és a un bloqueo intenso y sin pudor alguno me golpea tanto cuanto quiere.
La abuela Arraña, sigue tejiendo mientras tanto la tela sedosa que acaba tiñendo con el color de mi humor y se me queja de qué últimamente nos salen las máscaras negras y grises. Ya me disculpo, pq se que es más difícil maquillarlas después y hacerlas parecer bonitas y tejerlas le roba una mancha de materia gris en el cubicuelo es muy difícil de esconder.
La abuela Arraña es republicana reina madre en un castillo de princesas y príncipes, y repleto de ranas, sapos y moscardones bizcondesos que tienen ya sabéis sangre azuleta y creen que los ojos mirando en todas direcciones son una gracia especial recibida por intermedio de sus plegadas reverencias al ministerio de rutas y caminos.
Arraña también fue bizca en su tiempo, y necesitada de lazarilla contrató por su cuenta y su razón a una cuentista del territorio de las Hadas MadriyNastras que le endosaron a Mary Quita, loca, escandalosa hermana de frodita, ciega y con lunares sobre su abrigo carmesin, y que la llevo a visitar todos los pozos de ambiente que encontraron.
Arraña que era bizca pero no tonta ni completamente ciega, con sus ocho pares de ojos dieciseis escandalos por segundo, sufría mucho.
Era una sin duda constante, que la mariquita aprovechaba para pasearla por los precipicios y escacharrarse los bellos pelos de los bigotes. Mary quita, me voy sin ti, le solia decir mirandola con vicciones en las pestañas.
Cuando al paso del tiempo y de los problemas Arraña comenzaba a unir misteriosamente los ojos, pasaron de vigilar las orejitas a vigilar la nariz, si es que nariz tuvieran las arañas y se percató que la tela que tejía pacientemente y la mariquita impertinente le robaba el color y lo enviaba a algún banco fiscal de paraisos robapobres.
Arraña montó en Cólera, su antigua amiga satamontas y fue a pedir explicaciones a las hadas MadriyNastras que se permitían el escape de los colores de su trabajo bajo cuerdas y le dejaban la vida en grises.
Será la última vez que consigáis pintar el mundo con mi trabajo, brujas de cacota, ya os quedáis con vuestra Quita loca y se os ha acabado el chollo con mi rollo de hilo. ¿No os da vergüenza robar y sangrar a una pobre araña de sangre fría?
Del calentón le hirvió la sangre por primera vez y recuperó algunas visiónes coherelentes que alinean bastante bien, aunque perdió los muestrarios del interior que los ha de pedir prestados a los humores de los humanos que los tienen tan variados. El que más prima es el de la astucia, de un negro desalado que ni es chincha ni limona, pero se vende muy bien porque luce donde no hay brillo y es bien recibido entre los sinluces que son casi todos los habitantes de este cubicuelo impar
sábado, 11 de junio de 2011
Decimotercera, desilusión.
Maritina se ha levantado hoy y parecía que alguien hubiera estado merodeando por el cubículo. Algo no parecia estar en su sitio, una diferencia en la habitación entre la noche y la mañana.
No parecía que faltara nada, las llaves, el cajón desastre, la leonera y la maquina de colorear estaban cada uno en su lugar preferido, como siempre.
Después de revisar el baño, la cocina y el salón notaba que no faltaba nada pero seguía siendo distinta la impresión.
Pasó un rato largo, pasaron dos ratos pardos, pasaron tres ratos más, y Maritina sentía como estaba a punto de descubrir algo importante que tenia relación con su sensaciones de diferente. Algo que le nacía de las extrañas, del corazón, pero estaba en el extremo de los labios y no se registraba en la real edad.
Llegó Claudio Moscazul, bizco-onde los haiga con su zumbido bailón y su habitual charla monótona, chillona e insulsa.
Y Maritina le ubicaba sin problemas pero le percibía diferente. No se encontraba alegre, ni triste, no se sentía activa ni pasiva, no le hacia caso alguno, como todos los días, le toleraba la molesta charleta pero sin emoción, sin el estress diario. Le escuchaba como através de un espejo, de un filtro, de una droga.
Nunca le mira a los ojos, nunca le mira mejor dicho ni a las alas, ni a las patas ni nada, pero hoy si le ha mirado de refilón y entonces ha sucedido, no no se ha enamorado de él, que ella ya tiene amora, se ha percatado del color de sus ojos y ha sido suficiente para entrar en claridad.
¡ojos ojos de Claudio son pardos! las flores son pardas, la habitación también es parda. Maritina se ha mirado al espejismo y se ha descubierto en color sepia. Todos los colores se han transformado en uno. Se han unificado para decirle algo, está segura. ¿pero qué?
No parecía que faltara nada, las llaves, el cajón desastre, la leonera y la maquina de colorear estaban cada uno en su lugar preferido, como siempre.
Después de revisar el baño, la cocina y el salón notaba que no faltaba nada pero seguía siendo distinta la impresión.
Pasó un rato largo, pasaron dos ratos pardos, pasaron tres ratos más, y Maritina sentía como estaba a punto de descubrir algo importante que tenia relación con su sensaciones de diferente. Algo que le nacía de las extrañas, del corazón, pero estaba en el extremo de los labios y no se registraba en la real edad.
Llegó Claudio Moscazul, bizco-onde los haiga con su zumbido bailón y su habitual charla monótona, chillona e insulsa.
Y Maritina le ubicaba sin problemas pero le percibía diferente. No se encontraba alegre, ni triste, no se sentía activa ni pasiva, no le hacia caso alguno, como todos los días, le toleraba la molesta charleta pero sin emoción, sin el estress diario. Le escuchaba como através de un espejo, de un filtro, de una droga.
Nunca le mira a los ojos, nunca le mira mejor dicho ni a las alas, ni a las patas ni nada, pero hoy si le ha mirado de refilón y entonces ha sucedido, no no se ha enamorado de él, que ella ya tiene amora, se ha percatado del color de sus ojos y ha sido suficiente para entrar en claridad.
¡ojos ojos de Claudio son pardos! las flores son pardas, la habitación también es parda. Maritina se ha mirado al espejismo y se ha descubierto en color sepia. Todos los colores se han transformado en uno. Se han unificado para decirle algo, está segura. ¿pero qué?
jueves, 5 de mayo de 2011
Solo los moscardones caen en trampas de moscardones
.
Claudio y Maritina andaban cierto dia por el campo de clavos que se extiende a las afueras del alma del cuerpo grande. Clavos inmensos que parecen arboles de óxido y madera. Estan cubiertos del color amarillento naranjoso de la lluvia de pensamientos acidos que el cuerpo grande deja caer con sus fluidos pesimistas.
El cuerpo grande no sabe que las imagenes que crea en el cubicúlo impregnan el bosque que le rodea y que por cada pensamiento oxidado, necesitan nuestros chicos, cinco pensamientos desincustrantes para limpiar su rastro.
Como ello no suele suceder, se acumulan los restos de oxido en los clavos y el paisaje queda bastante aspero y el paseo con mascarilla y botas no es muy placentero.
Con algunas lecturas positivas, alegres y ligeras tambien se puede aligerar el hierro envejecido y ahora por fin el cuerpo grande a conocido a Mortachelo y Filedemos dando un respiro a todos, incluido el mismo.
Claudio le revolotea a Maritina cuchicheando sobre las desventuras del cuerpo y le pregunta que piensa hacer para eliminar todo ese oxido que con el paso del tiempo acabara por taponar la salidas de la memoria y nos puede hacer volver a la nave con el trabajo sin terminar.
Maritiana le comenta que esta pensando dejar algunas trampas de lobos cerca del cuerpo grande para hacerle despertar.
¿Pero Maritiana, pregunta Claudio, y si cae en una de esas trampas?
-No seas tonto, moscazulete, ¿como va a caer en una trampa para lobos? ¡solo los lobos caen en ellas!
Claudio no quiso preguntar más, pero no estaba muy seguro de que solo los lobos cayeran en trampas de lobos, el desde luego no iba a caer en ellas. El era un moscazulete bizco- donde los hubiera, no un lobo oxidado por el pesimismo.
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Claudio y Maritina andaban cierto dia por el campo de clavos que se extiende a las afueras del alma del cuerpo grande. Clavos inmensos que parecen arboles de óxido y madera. Estan cubiertos del color amarillento naranjoso de la lluvia de pensamientos acidos que el cuerpo grande deja caer con sus fluidos pesimistas.
El cuerpo grande no sabe que las imagenes que crea en el cubicúlo impregnan el bosque que le rodea y que por cada pensamiento oxidado, necesitan nuestros chicos, cinco pensamientos desincustrantes para limpiar su rastro.
Como ello no suele suceder, se acumulan los restos de oxido en los clavos y el paisaje queda bastante aspero y el paseo con mascarilla y botas no es muy placentero.
Con algunas lecturas positivas, alegres y ligeras tambien se puede aligerar el hierro envejecido y ahora por fin el cuerpo grande a conocido a Mortachelo y Filedemos dando un respiro a todos, incluido el mismo.
Claudio le revolotea a Maritina cuchicheando sobre las desventuras del cuerpo y le pregunta que piensa hacer para eliminar todo ese oxido que con el paso del tiempo acabara por taponar la salidas de la memoria y nos puede hacer volver a la nave con el trabajo sin terminar.
Maritiana le comenta que esta pensando dejar algunas trampas de lobos cerca del cuerpo grande para hacerle despertar.
¿Pero Maritiana, pregunta Claudio, y si cae en una de esas trampas?
-No seas tonto, moscazulete, ¿como va a caer en una trampa para lobos? ¡solo los lobos caen en ellas!
Claudio no quiso preguntar más, pero no estaba muy seguro de que solo los lobos cayeran en trampas de lobos, el desde luego no iba a caer en ellas. El era un moscazulete bizco- donde los hubiera, no un lobo oxidado por el pesimismo.
sábado, 30 de abril de 2011
Claudio Moscazul
Claudio es uno de los tres moscarzuletes que comparten el cubículo con Maritina. Muy ufanoso él de sus bonitos y muchos ojos azules, se pavonea los días muy claros mirando a los ojúsculos de todo bicho viviente, intentando que todos aquellos que no son ciegos puedan contemplar extasiados ese color azul mar-ino-centón que se desprende de sus retinas. Casi con toda seguridad si todos los seres que le soportan las miradas entendieran que lo único que Claudio pretende es ver la admiración reflejada en sus corrientemente ojos pardos, se asustarían mucho menos, se incomodarían la mitad que lo hacen, casi se apiadarían de tanta tontera.
Porque no conoce otros espejos el pobriño, que las retinas y los iris y tan vanidoso que es, aprovecha cualquier cambio de calores, para detectar un ser viviente cargado de energía mental hasta la corona que se vuelve loquito de zumbar por mirarse y adorarse como solo él cree merecer.
Huye de los sapofitos y ranofilos desde que tuvieron más que palabras por aquella lengua larga con la que despotricaban en el reparto de la charca, de todas las estrellas que heredaron de la abuela moscarana Sauria de los Charcones, aquella vieja y extravagante señora que repartió sus bienes de tal forma:
Un par de ojos para mi r-anita y el abrigo bueno de piel de marca Coco y Drilo. De los anclajes del Bar Ro, ancas y de los otros ojos todos para la mosca Rdona aunque la mitad son bizco-ndes, no les vendrán mal tenerlos dobles.
Claro que aquello de los ojos dobles, les confundió a la sección mosca, que ya andaban detrás de todas las orejas que encontraban y en los niños con sueño, y aquel aciago día venían de una boda gitana con toda la camisa rota y el tinto entre las patas. Eso y la alucinación de los ojos bizco-nde-s, les dejo la parte de la charca menos glamorosa creyendo para sus adentros que se llevaban mucho más.
La lengua cazamoscas naturalmente se la llevo la niña r-anita, que para eso es una sapostosa y se camelo a la abuela con los renacuajos tan juguetones y guapos que no parecían ser del mismo genoma.
Claudio bizcón-de y con tantos ojos, cualquiera se queda ciego ante un espejo y por ello busca hasta en los libros donde verse. Recuerda y cree a patas juntas que aquel dia que escucho preguntar a la madrastra de todos los cuentos (que como van a tener trabajo los demás personajes si ella lo tiene todo) ¡espejismo, espejismo mágico ¿quien es la más bonita?, se lanzó hacia la vibración de la voza nova y cuando le contesto el espejismo tú, en realidad estaba hablando de él.
Los niños tratan de cazarlo y el los asusta contándoles historias de miedo con su voz aguda y cuando no logra espantarlos trata de hipnotizarlos con su mirada, (jejeje) consiguiendo entonces si, que sientan miedo, el mismo que siente él de no poder admirarse nunca más.
El mismo que siente cualquier ser normal cuando se ve perseguido por un enorme moscazulete zumbón, que parece querer atravesarle la mirada y leer su pensamiento y que a saber donde habrá estado antes.
Por más que le explique Maritina que no son maneras de acercarse a la gente y el malestar que les causa les espante, Claudio sigue ere tras ere buscando mirada que le recargue las baterías de sus agónicas energías moscatales.
¡Claudio- dice Mariti- como te sentirías tú si ocho pares de ojos bizcos te estuvieran mirando de aquella manera!
¿De aquella manera? ¿Cuál es esa manera?- Pues esa manera, como si quisieran taladrarte el cráneo con una broca de 15, que ¡perdóname! es a lo que suena tu chacharao.
No es del 15- se defiende Claudio- a pesar de lo que digas y no ¡eso no es cierto, que solo soy un bicho negro, gordo y con los ojitos azules miedo, ay, no es cierto que solo soy un bicho negro, gordo y con los ojitos azules miedo, ay solo soy un bich.... ¡
Porque no conoce otros espejos el pobriño, que las retinas y los iris y tan vanidoso que es, aprovecha cualquier cambio de calores, para detectar un ser viviente cargado de energía mental hasta la corona que se vuelve loquito de zumbar por mirarse y adorarse como solo él cree merecer.
Huye de los sapofitos y ranofilos desde que tuvieron más que palabras por aquella lengua larga con la que despotricaban en el reparto de la charca, de todas las estrellas que heredaron de la abuela moscarana Sauria de los Charcones, aquella vieja y extravagante señora que repartió sus bienes de tal forma:
Un par de ojos para mi r-anita y el abrigo bueno de piel de marca Coco y Drilo. De los anclajes del Bar Ro, ancas y de los otros ojos todos para la mosca Rdona aunque la mitad son bizco-ndes, no les vendrán mal tenerlos dobles.
Claro que aquello de los ojos dobles, les confundió a la sección mosca, que ya andaban detrás de todas las orejas que encontraban y en los niños con sueño, y aquel aciago día venían de una boda gitana con toda la camisa rota y el tinto entre las patas. Eso y la alucinación de los ojos bizco-nde-s, les dejo la parte de la charca menos glamorosa creyendo para sus adentros que se llevaban mucho más.
La lengua cazamoscas naturalmente se la llevo la niña r-anita, que para eso es una sapostosa y se camelo a la abuela con los renacuajos tan juguetones y guapos que no parecían ser del mismo genoma.
Claudio bizcón-de y con tantos ojos, cualquiera se queda ciego ante un espejo y por ello busca hasta en los libros donde verse. Recuerda y cree a patas juntas que aquel dia que escucho preguntar a la madrastra de todos los cuentos (que como van a tener trabajo los demás personajes si ella lo tiene todo) ¡espejismo, espejismo mágico ¿quien es la más bonita?, se lanzó hacia la vibración de la voza nova y cuando le contesto el espejismo tú, en realidad estaba hablando de él.
Los niños tratan de cazarlo y el los asusta contándoles historias de miedo con su voz aguda y cuando no logra espantarlos trata de hipnotizarlos con su mirada, (jejeje) consiguiendo entonces si, que sientan miedo, el mismo que siente él de no poder admirarse nunca más.
El mismo que siente cualquier ser normal cuando se ve perseguido por un enorme moscazulete zumbón, que parece querer atravesarle la mirada y leer su pensamiento y que a saber donde habrá estado antes.
Por más que le explique Maritina que no son maneras de acercarse a la gente y el malestar que les causa les espante, Claudio sigue ere tras ere buscando mirada que le recargue las baterías de sus agónicas energías moscatales.
¡Claudio- dice Mariti- como te sentirías tú si ocho pares de ojos bizcos te estuvieran mirando de aquella manera!
¿De aquella manera? ¿Cuál es esa manera?- Pues esa manera, como si quisieran taladrarte el cráneo con una broca de 15, que ¡perdóname! es a lo que suena tu chacharao.
No es del 15- se defiende Claudio- a pesar de lo que digas y no ¡eso no es cierto, que solo soy un bicho negro, gordo y con los ojitos azules miedo, ay, no es cierto que solo soy un bicho negro, gordo y con los ojitos azules miedo, ay solo soy un bich.... ¡
lunes, 25 de abril de 2011
Décima entrada
¡¡Pues no tiene Maritina un problema con su lado masculino!!
Se esta empeñando en negar que existe un lado másculinario en ella, y yo se lo que le pasa y es que no quiere reconocer que en algunos aspectos se parece al padre. A su propio padre, al padron genetical, al que crítica con saña y hasta insulsarle si se pone a ello.
D. Maritino pertenece a una sub-especia de esas que dan especial ardor. El espéci-men (Porque de tanto moverse parece varios man) No tiene medida en las palabras, puede sentarse y aburrir a un caracoliflor narrándole historias de la militar, o pasar a aquella maravillosa etapa de su vida como ganadinero donde perdio las reses y el crédito por beberse la mala leche que le dio la mama de su mamá por segunda vez.
Tampoco gasta perezoica para hablar mal de cualquier otro espéci-man que ronde su terrible vidastra. Como podrá una lengua-da -r tanto de si-misma a cualquier personaje que se acerque por les esquinazo.
In -sociable, tratable, fumable, creible, soportable, solente, tolerante, experto, cansable, sulso, terminable, portante y es igual si no lleva m delante que le da un aire más
Con lo majo que podria ser sí en vez de in- grediente fuera un tio -teresante, -creible e pactante,aunque no lleve m se lo podria hasta in- cluidar.
Maritina hija, si no quieres como papá, pués es fácil, no lo seas. Y te querras más.
O bien aprende a mirar por debajo del refajo de tu orgullicidio y encuentra las tres semejanzas entre tus genes y los suyos.
Ah! Como genes no valen los buelo y buela que siempre te sacas de la mango-terra.
Se esta empeñando en negar que existe un lado másculinario en ella, y yo se lo que le pasa y es que no quiere reconocer que en algunos aspectos se parece al padre. A su propio padre, al padron genetical, al que crítica con saña y hasta insulsarle si se pone a ello.
D. Maritino pertenece a una sub-especia de esas que dan especial ardor. El espéci-men (Porque de tanto moverse parece varios man) No tiene medida en las palabras, puede sentarse y aburrir a un caracoliflor narrándole historias de la militar, o pasar a aquella maravillosa etapa de su vida como ganadinero donde perdio las reses y el crédito por beberse la mala leche que le dio la mama de su mamá por segunda vez.
Tampoco gasta perezoica para hablar mal de cualquier otro espéci-man que ronde su terrible vidastra. Como podrá una lengua-da -r tanto de si-misma a cualquier personaje que se acerque por les esquinazo.
In -sociable, tratable, fumable, creible, soportable, solente, tolerante, experto, cansable, sulso, terminable, portante y es igual si no lleva m delante que le da un aire más
Con lo majo que podria ser sí en vez de in- grediente fuera un tio -teresante, -creible e pactante,aunque no lleve m se lo podria hasta in- cluidar.
Maritina hija, si no quieres como papá, pués es fácil, no lo seas. Y te querras más.
O bien aprende a mirar por debajo del refajo de tu orgullicidio y encuentra las tres semejanzas entre tus genes y los suyos.
Ah! Como genes no valen los buelo y buela que siempre te sacas de la mango-terra.
viernes, 22 de abril de 2011
Novena entrada
Maritina cuando era un sueño para la madre universia, no queria venir a ser, solo pretendia tener una estufita que la calentará en el útero del sueño. No queria tener cuepo envejecible y alma rompible y corazón infartable. Ella solo queria ser particula de rayo solar que pudiera posarse en el lodo sin mancharse de él, posarse en la flor sin prendarse de ella y vivir siendo una parte de algo mayor que ella misma, sin conocerse, ni trabajarse.
La madre universia que nos gesta en su vientre la dejo ser parte de su mentruación muchas veces hasta que Maritina cansada de oirla hablar de una vida mágica más alla de la seguridad del vacio, se lanzo de lleno a la vida y se permitio gestar en el alma del cuerpo grande para contemplar el otro lado de sus ojos, el que nunca habia visto, el que solo se muestra a su dueño cuando ya no es dueño de nada, ni de si mismo, ni del aire que respira, ni la luz que le baña.
Maritina no sabe como es, no se refleja en los espejos, no tiene color de ojos, ni de piel, ni de pelo. Es tan alta como quiere suponer y tan delgada como se quiere percibir, porque nunca se ha visto, no sabe de su belleza ni de su talento.
Vino al cuerpo grande con una brújula que señala sentimientos, solo emociones, no marca norte o sur, solo sentimientos que reconocer para andar en busca de la estufita del útero otra vez.
Los sentimientos le hablan muy alto, muy claro, muy fuerte, y trata ¡pobrecita! de hacerlos domeñables y dóciles, pero los sentimientos se callan un rato y aparecen otro, como un corcho en el mar.
El cuerpo grande se mueve por su ambiente como si no los tuviera o no le gritaran, los esconde en el cubicuelo donde Maritiana a ratos cree asfixiarse con ellos, los moscadores de azul de enjuagar, los retienen en el redil por un rato, y las 3 fabricas de hilo les tejen rejas y verjas, los engabillan y los sujetan mientras pueden y el cuerpo grande cree de nuevo ser fuerte sin ellos y actua como si no existieran, pero al rato vuelven a escapar, Maritina no se hace oir y piensa cuanto le va costar verse en reflejos tan cobardes.
La madre universia que nos gesta en su vientre la dejo ser parte de su mentruación muchas veces hasta que Maritina cansada de oirla hablar de una vida mágica más alla de la seguridad del vacio, se lanzo de lleno a la vida y se permitio gestar en el alma del cuerpo grande para contemplar el otro lado de sus ojos, el que nunca habia visto, el que solo se muestra a su dueño cuando ya no es dueño de nada, ni de si mismo, ni del aire que respira, ni la luz que le baña.
Maritina no sabe como es, no se refleja en los espejos, no tiene color de ojos, ni de piel, ni de pelo. Es tan alta como quiere suponer y tan delgada como se quiere percibir, porque nunca se ha visto, no sabe de su belleza ni de su talento.
Vino al cuerpo grande con una brújula que señala sentimientos, solo emociones, no marca norte o sur, solo sentimientos que reconocer para andar en busca de la estufita del útero otra vez.
Los sentimientos le hablan muy alto, muy claro, muy fuerte, y trata ¡pobrecita! de hacerlos domeñables y dóciles, pero los sentimientos se callan un rato y aparecen otro, como un corcho en el mar.
El cuerpo grande se mueve por su ambiente como si no los tuviera o no le gritaran, los esconde en el cubicuelo donde Maritiana a ratos cree asfixiarse con ellos, los moscadores de azul de enjuagar, los retienen en el redil por un rato, y las 3 fabricas de hilo les tejen rejas y verjas, los engabillan y los sujetan mientras pueden y el cuerpo grande cree de nuevo ser fuerte sin ellos y actua como si no existieran, pero al rato vuelven a escapar, Maritina no se hace oir y piensa cuanto le va costar verse en reflejos tan cobardes.
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