miércoles, 6 de agosto de 2014

Negar

Se empeña en negar su dolor, se empeña porque piensa que debe ser ejemplo de quien le mira y se empeña inútilmente. Hay muchos armarios de cristal en donde encerrarse, no todos llevan escritas las palabras "homosexual". Hay armarios que esconden a la vista del armariado lo que todos ven y ninguno se atreve a nombrar. El suyo esta hecho del resto de las telas que un comerciante muy hábil vendió a un emperador muy inmoral. Y es cristal. Se siente su dolor nada más verlo en sus ojos y se añade al dolor de perder el dolor de negar el dolor.
Él no lo sabe, no quiere mirarse en el espejo humano que le devuelve su imagen. Cree que le debe a ella, la valentia de no traicionar sus quimeras y esa fortaleza  acabará por pesarle como una lápida.Su caminar no es caminar sino arrastrar los pies y su impotencia frente al destino le clava al suelo. Sonrie y su sonrisa es mueca. Se lamenta por el intenso y extrañó sudor en sus  manos y  rostro, pelo, cuello, torso, axilas, piernas y hasta de la planta de los pies.
 Y no es ese sudor a mares más que lágrimas, las que quiere retener y negar y que vierten por todos y cada uno de los poros de su piel; de la misma piel que no dejo de estremecerse por ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario